Temas sobre el Primer grito libertario de América que generalmente no se socializa en Bolivia, pero sí existen

Cambio.- 202 años del 1er. levantamiento

La historia de la independencia americana tiene su primer hito en la noche del 25 de mayo de 1809, cuando la sede de la poderosa Audiencia de Charcas y de la Universidad Mayor de San Francisco Xavier, se levantó contra el pdoer de la corona española representada en el presidente de la Audiencia Ramón García Pizarro.

La situación de incertidumbre iniciada en 1808 en España se reflejó en América. Las noticias, que llegaban sin orden cronológico y de diversas ciudades, hacían mención a la invasión y traición de las tropas francesas dirigidas por Napoleón Bonaparte a España con el pretexto de llegar hasta Portugal; así como sobre el secuestro de los Reyes en Bayona, la abdicación del Rey Carlos IV en Fernando VII, la devolución de la corona a su padre, la entrega de la corona a Napoleón Bonaparte y éste en su hermano José Bonaparte. Toda la información que circulaba preocupó a las autoridades americanas, que en muchos casos no sabían como reaccionar, si apoyar al Rey de España o apoyar al nuevo Rey Francés, o luchar contra los invasores franceses.

A la  entonces Audiencia de Charcas llegaron también las noticias de que Carlota Joaquina (que era la hermana de Fernándo VII) y pertenecía a la monarquía portuguesa, ya en Brasil tenía las intenciones de gobernar en representación de su familia hasta que ellos fueran liberados.

En algunas poblaciones españolas y americanas se formaron juntas que tenían como primer objetivo luchar contra los invasores franceses. En España, ante la inactividad de sus autoridades fueron organizadas por la población y estaban coordinadas entre ellas hasta la batalla de Ocaña, cuando se formaron guerrillas.

Toda esta situación influenció de sobremanera América. La primera junta fue en Montevideo y la segunda fue la de La Plata el 25 de mayo de 1809.

La Plata, ante la llegada de las noticias inicio una serie de actividades. Al Presidente de la Audiencia, Ramón García Pizarro, fue a quién le tocó organizar la reunión llamada “del Real Acuerdo” para analizar la situación y además para tomar decisiones. Este personaje recomendó a los oidores y al Fiscal aceptar las instrucciones del Virrey del Río de la Plata Liniers que llegaron en manos del general Goyeneche. Los asistentes a la reunión, rechazaron y demostraron su completa oposición. Se trató el tema en una segunda reunión que según José Luis Roca, “… había algo más de fondo en el rechazo de los oidores al reconocimiento que reclamaba Sevilla. Si se acataba la sujeción a una junta formada por el común del pueblo, como lo eran las ya existentes en la península, implicaría aceptar la tesis de la soberanía popular, contrariando al sistema monárquico absolutista vigente…” . Entonces, el Fiscal López Andreu y los oidores aseguraron que no había ninguna orden, ni del Rey ni del Consejo de Indias para asumir la posición; además la soberanía no estaba en manos del pueblo sino del Rey. Hay que tener en cuenta que para la época éste pensamiento podía ser tomado en cuenta incluso como herético y por lo tanto de traición.

Entonces, lo que empezó al atardecer del 25 de mayo de 1809, dice Estanislao Just, fue preparada y dirigida como resultado de una serie de circunstancias o causas; “…obrando sobre un pequeño grupo ciudadano, intelectuales unos, descontentos otros, produjeron la revolución… el pueblo de La Plata fue presa de una conmoción. Durante siete meses, Charcas estuvo regida por la Audiencia gobernadora secundada por un grupo de vecinos revolucionarios. Todo lo que allí se hizo o dijo, según los documentos oficiales, se hacía en defensa de los derechos de “nuestro amado monarca el Señor D. Fernando VII” .

José Luis Roca, asegura que la Audiencia, como gobierno autónomo de las cuatro intendencias, empezó a ejercer su autoridad en ellas. Just dice que no se consiguió la ruptura del vínculo jurídico con la metrópoli debido a “la inmadurez de los proyectos y a los obstáculos puestos por las autoridades de las intendencias vecinas”. Aunque, asegura y concluye que el sentido de la revolución, su “finalidad fue claramente independentista”.

Solange Zalles Cuestas

Lic. en Historia de la UMSA

Bibliografía

CHUST, Manuel y FRASQUET, Ivana (2009) Las independencias en América. Los libros de la Catarata. España. Madrid: La Catarata.

ROCA, José Luís (2009) Ni con Lima ni con Buenos Aires. La Paz: Plural.

JUST, Estanislao (1994) Comienzo de la independencia en el Alto Perú: Los sucesos de Chuquisaca, 1809. Sucre: Editorial Judicial.

Génesis de la revuelta

Descontento general contra la adminsitración española.

Sentimiento de postergación que sufrían los criollos estuvo latente en todo momento: civiles, clérigos y militares de este estamento sentían el olvido de la corona.

Ambiente de competencia y rivalidad ideológica que se vivía en La Plata, famosa por su audiencia y la Universidad San Francisco Xavier de, ambos pilares fundamentales de la revolución.

Influencia de los sucesos napoleónicos en Europa y del bagaje ideológico que llegó, sin autorización, a las aulas de la universidad.

Si estas ideas no triunfaron en ese momento fue por la inmadurez del proyecto. (E. Just / DHB)

Cambio.- Caballería de Caballería de El Villar cumple 195 años hornando a sus héroes

Caballeria de El Villar

Existen dos grandes ausentes en la historia de la independencia, los pueblos y las mujeres. Pero en comunidades rurales de Chuquisaca sus habitantes honran a su héroes y los recuerdan con fervor y patriotismo.

Se llaman así mismos la “caballería de El Villar”, pero no forman parte de ningún cuerpo militar del Estado.

Sus miembros, más del medio millar de jinetes, hombres y mujeres de todas las edades, no solo montan con destreza sino que honran con pasión y respeto a la memoria de quien hizo posible su conformación hace 195 años.

En El Villar, ubicado en la provincia Tomina del departamento de Chuquisaca, el 2 de marzo de 1816 los guerrilleros de la independencia al mando de Juana Azurduy de Padilla vencieron a las tropas realistas y desde entonces la zona cuenta con su propia caballería.

En 1816, cuenta el profesor de historia y miembro de la “caballería” del municipio chuquisaqueño, Edgar Balanza, los guerrilleros no daban tregua a las tropas españolas.

“Entonces, Joaquín Pezuela, general español, recibe la orden de destruir cuanto antes a los guerrilleros para pacificar la zona y envía dos batallones y tropas de caballería tras ellos”, cuenta Balanza, de 60 años, con pasión.

Entonces, agrega el profesor, Manuel Ascencio Padilla y Juana Azurduy para burlar el acecho español deciden dividirse.

De acuerdo con reconocidos historiadores, a Juana le toca defender El Villar, por entonces un pequeño caserío, al mando de un grupo de mujeres y unos 300 guerrilleros indígenas a caballo.

De acuerdo con Modesto Claure, alcalde de El Villar, es en su municipio donde los realistas interceptan a los guerrilleros de Juana y se desata la batalla.

“Y en el peor momento para las fuerzas patrióticas, que eran ampliamente superadas en número, Juana ejecuta un acto audaz y temerario y avanza en su corcel al centro del combate. No es posible para sus compañeros escoltarla y un circulo de hierro se cierra detrás de ella. Pero Manuel Ascencio ha regresado para intentar salvarla, pero es herido y muere en el combate”, relata Claure.

“Juana, lejos de todo, continua avanzando en línea recta”, dice Nelida Sifuentes, dirigenta campesina, declarada admiradora de la heroína de la independencia.

“Ella llegó sangrando y sudorosa hasta donde estaba el oficial que tiene el estandarte de las fuerzas enemigas, lo atraviesa con su sable y le arrebata la bandera española que había salido victoriosa en Puno, Cuzco, Arequipa y La Paz”.

Por aquel acto de valor, Juana Azurduy recibió el rango de teniente coronel.

A través de de un decreto, Martín Pueyrredón, Director Supremo de las Provincias Unidas de Río de La Plata, asciende a Juana a un grado que ninguna mujer ha obtenido en la larga guerra por la independencia. En ceremonia oficial, el general Manuel Belgrano le colocó los grados y le obsequió su sable.

Desde entonces Juana Azurduy, al mando de las tropas tras la muerte de su esposo, marchaba a los combates sosteniendo el sable que le entregara Belgrano.

Después de haber participado en más de un centenar de batallas y vencido en 33 de ellas, murió anciana el 25 de mayo de 1862 en la indigencia y fue enterrada sin amigos ni honores.

Según Modesto Claure, en honor a “Juana y Manuel Ascencio, que dejaron una patria libre y soberana, El Villar conserva su caballería para honrar sus memorias”.

Cambio.- Literatura subversiva clandestina

Los levantamientos que se producen en la jurisdicción de la Audiencia de Charcas tuvieron el apoyo de un amplio flujo de escritos políticos e ideológicos que circulaban con gran liberalidad e impulsaron la adhesión de los criollos y mestizos.

Un aspecto singular de la revolución de Charcas y de La Paz es la aparición de papeles con mensajes radicales.

A diferencia de los pasquines que contenían amenazas e insultos y que se pegaban en paredes o postes (tan populares en las rebeliones de 1780) la literatura subversiva que circuló clandestinamente en Charcas en aquel memorable 1809, es de carácter ideológico profundo; sus autores son personas ilustradas y dueñas de iniciativa y brillante pluma.

Los textos traslucen la influencia de los pensadores más importantes de la época como los enciclopedistas franceses, los seguidores de Tomás de Aquino y los filósofos como John Locke. Buscaban reclutar adhesiones a esos movimientos e insuflarles vitalidad, exacerbar un sentimiento independista y promover la participación de las masas.

En el fondo, esos papeles trasuntan las convicciones y anhelos de quienes los escribían, pero debido a razones bien comprensibles, debían hablar un lenguaje moderado y con el menor número posible de riesgos. De esa manera, los intelectuales criollos, formados en la universidad de Charcas, expresaban libremente su pensamiento.

Uno de los documentos principales del tipo señalado se llama “Diálogo entre Atahuallpa y Fernando VII”.

Es una ingeniosa parodia donde el destronado Fernando se encuentra en los Campos Elíseos griegos con el último Inca y se queja ante él de los abusos cometidos por Napoleón al despojarlo de su reino y tenerlo prisionero.

Atahuallpa lo mira pensativo y, a su vez, recuerda a su interlocutor las iniquidades y crímenes sufridos por su gente a manos de los antepasados de Fernando y de éste mismo, hechos infinitamente más dolorosos y reprobables que lo sucedido en España a raíz de la invasión francesa.

Se conmueve el rey Borbón y declara:

“Convencido de tus razones cuanto habéis dicho confieso y en virtud si aun viviera, yo mismo los moviera (a los americanos) a la libertad e independencia más bien que vivir sujetos a una nación extranjera”.

Esta forma de escritos tendrá otros dos importantes ejemplos en la continuación de la revolución en La Paz, el 16 de julio del mismo año.

En este levantamiento se producen otros dos documentos ideológicos trascendentales, la famosa “Proclama a los valerosos habitantes de La Paz” y la “Apología de la conducta de la ciudad de La Paz”, que contiene los planteamientos que se plasman en el plan de gobierno de esta ciudad.

Sin entrar en las discusiones regionales entre Sucre y La Paz, durante el siglo pasado, y que afectaron la interpretación del proceso de la independencia, el hecho claro es que estos documentos fueron inspirados en años de formación intelectual en la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca.

Tomado de: José Luis Roca. Ni con Lima ni con Buenos Aires


PROTAGONISTAS

Jaime Zudañez

La Plata 1772 – Montevideo 1832

Estudió teología y cánones en san Francisco Xavier hasta doctorarse en 1792

Como jurista fue defensor de pobres.

Junto con su hermano Manuel fueron conocidos agitadores ideológicos en las juntas clandestinas y en la producción de pasquines.

Su apresamiento ordenado por el presidente de la Audiencia Ramón García Pizarro fue la chispa que encendió el levantamiento del 25 de mayo.

Su figura tuvo trayectoria continental en Chile, Argentina y Uruguay. (J. Barnadas / DHB)

Bernardo Monteagudo

¿La Plata 1785? – Perú -1825

Estudió en san Francisco Xavier doctorándose en 1808.

Destacó como el más radical de los revolucionarios y fue de los más activos en el levantamiento del 25 de mayo.

Fue activo revolucionario en Buenos Aires, volvió a Charcas con el I Ejército Auxiliar.

Fue desterrado a Europa por la Junta bonaerense, retorno y fue confinado en Mendoza, se vinculó a San Martín y estuvo en la independencia del Perú del que fue ministro de Relaciones Exteriores, murió asesinado. (J. Barnadas / DHB)

Cambio.- Una universidad en revolución

El movimiento político independista se formó en las aulas de la universidad y de su afamada Academia Carolina.

Desde estos espacios académicos la juventud altoperuana y de los virreinatos vecinos discutían y se preparaban incluso con libros prohibidos por la corona que llegaron a las bilbiotecas de los docentes, muchos de ellos religiosos.

Hoy como ayer la educación se constituye en un aspecto fundamental tanto en la sociedad y en el Estado por su papel de formación de las nuevas generaciones. Una muestra de ello es lo sucedido en el período colonial en la Villa de La Plata, la fundación de la Universidad de Charcas y la Real Academia Carolina, que en posteriores años tuvo su repercusión en el ámbito jurídico, en lo pedagógico (formación de una élite intelectual) y en lo político, la expansión del movimiento político independentista de las colonias americanas.

La Villa de La Plata y la fundación de la Universidad

El lugar del movimiento independista será la Villa de La Plata (hoy Sucre), donde se fundó la Universidad San Francisco Xavier el 27 de marzo de 1624 . Esta universidad, según Valentín Abecia (1909), Luís Paz (1919), Jaime Mendoza (1924) y Guillermo Francovich (1948), transitó por tres momentos: 1. Su fundación y la etapa escolástica; 2. La etapa jurista que se renueva con la Academia Carolina y; 3. Su papel frente a la ausencia de poder y los sucesos independentistas.

En la etapa escolástica ofreció el estudio de 6 cátedras: 2 de Teología Escolástica, Teología Moral, Artes, Filosofía, Latinidad y el Idioma aimara. La formación escolástica fue la base de la enseñanza jesuítica. Las cátedras tomaban profundamente las corrientes aristotélicas, tomísticas y suaristas.

A esta universidad venían a educarse no sólo los hijos del Alto Perú sino también de Buenos Aires, Asunción, Arequipa, y de otras regiones, por la formación en Derecho y Teología conforme a los grados de Bachilleres, Licenciados y Doctores. De acuerdo a Arnade (1999), 600 estudiantes vivían en la ciudad y alrededor de 70 doctores, la mayor parte en Derecho y Teología.

De este modo, en la sociedad colonial de Charcas y del Virreinato poseía un lugar relevante. Asimismo, aparte de formar una élite política y cultural, recomendaba e intervenía en los asuntos públicos a partir de la opinión, sugerencia y reflexión en la vida política y jurídica de la ciudad, de otras villas y jurisdicciones.

La Real Academia Carolina

En años posteriores en la etapa jurista recibirá una renovación por medio de la Real Academia Carolina fundada en 1776 (aprobada por real cédula en 1780); esta academia dio a conocer las ideas enclicopedistas a los jóvenes universitarios. El objetivo fundamental de la academia fue formar abogados. El estudio duraba dos años, los cuales versaban sobre derecho en general, indiano y el estudio de los códigos nacionales; permitió que esta generación se ilustre en el conocimiento de toda la legislación del gobierno de España y sus colonias. Por consiguiente, los académicos debían realizar frecuentes disertaciones y tener una asistencia permanente.

Según el origen geográfico de los estudiantes es posible comprobar que La Plata fue cuna de la élite cultural y jurídico-administrativa de la región. Esto por la presencia de porteños, limeños y altoperuanos. Estos extranjeros en su mayoría cursaron su bachillerato en Derecho en la Universidad de Charcas; lo que significó que tuvieran una formación teológico-escolástica-suarista del mundo; sin esta formación no hubiese sido posible una excelente formación tecnocrática. Al mismo tiempo en las aulas circulaban algunas obras, que varios profesores poseían, que se consideraban “prohibidas,” censuradas y sediciosas por la corona.

Esta formación jurista dio lugar al surgimiento de los “doctores de Charcas” que fueron cumpliendo su rol de promotores de una autonomía del reino español y como los defensores de la legalidad por medio de las “Juntas Civiles” frente a pretensiones portuguesas y francesas. Y frente a la ausencia del poder promovieron la lucha política revolucionaría que tendrá su praxis en el 25 de mayo en Chuquisaca y el 16 de julio en La Paz.

Así, la presencia de los doctores basada en su formación en derecho, los constituyó en los ideólogos de la libertad e independencia; gracias a sus estudios jurídicos fueron los que plantearon estratégicamente y legalmente la autonomía/independencia.  Como lo menciona Mendoza (1924), el gremio famoso de hombres educados constituían su más genuino producto y eran al propio tiempo los más altos exponentes de la cultura intelectual alto-peruana. Los doctores, representaban el factor fundamental bajo cuya acción todo el Alto Perú se lanzó a la lucha por la independencia. Ellos son los forjadores del plan primitivo, el único que en las circunstancias podía dar algunas probabilidades de buen éxito.

Los aspectos mencionados evidencian la contribución de la Universidad San Francisco Xavier y la Real Academia Carolina al surgimiento de los movimientos independentistas del Alto Perú desde una lógica distinta, en este caso desde el movimiento político y pedagógico suscitado en la Villa de La Plata  como centro cultural e intelectual que fue irradiando los ideales de independencia y “libertad americana” hacia otras regiones y virreinatos por medio de su élite intelectual, los “doctores de Charcas”.

Weimar Giovanni Iño Daza

Instituto de Estudios Bolivianos-UMSA

SINOPSIS

El 11 de julio de 1552, Carlos V autoriza la fundación de una universidad en el Obispado de La Plata.

El 8 de agosto de 1621, el Papa Gregorio XV autoriza a los jesuitas el otrogar títulos académicos con la ianuguración de un colegio jesuítico.

El 27 de marzo de 1624, se erige formalmente al Universidad Mayor Real y Pontificia de san Francisco Xavier de Chuquisaca.

Entre 1787 y 1809, tiempode revolución, la universidad teníaentre 300 y 500 alumnos, un número improtante para la época.

Cambio.- Villava: un fiscal de la Audiencia inconforme

El fiscal, protector de indios, catedrático y director universitario muestra el incormismo de algunos españoles con el régimen americano: “/…/ no se está ya en estado de querer mantener este país en la ignorancia: de querer sostener sus antiguas prácticas con sofistería y de querer introducir otras con alucinamiento”. (Villava 1797)

En sus intentos por contrarrestar la crisis social y política cada vez más manifiesta en América y urgencia por incrementar las transferencias de riquezas que solventaran gastos bélicos y burocráticos, en las últimas décadas del siglo XVIII la corona española envió a los ámbitos americanos algunas autoridades de alta capacidad y sensibilidad. Estos funcionarios, atinadamente sugirió Gunnar Mendoza y a través su posterior investigación ratificó René Arze Aguirre, terminaron poniendo en evidencia los excesos y flaquezas del sistema colonial, que trataron de llevar adelante una “subversión desde arriba”. Combinaron tradiciones democráticas hispanas, bases escolásticas, ideas ilustradas y apertura ante las búsquedas de la población criolla, mestiza y originaria.

Uno de ellos es el fiscal de la Audiencia de Charcas y protector general de originarios/as, que también ejerció dirección universitaria en Chuquisaca, don Victorián de Villava. Cual ha retratado su biógrafo, Ricardo Levene, se trata de un intelectual de familia de autoridades aragonesas (noroeste de España) que antes de ser destinado a Chuquisaca ejerció descollante docencia en la Universidad de Huesca. Para 1789, luego de un frustrado destino en Buenos Aires, será nombrado autoridad charqueña, iniciando sus actividades en 1791.

Bastarían dos años en el medio charqueño y Villava, coherentemente, se manifestó contra la mita minera de Potosí presentándola como ilegal fuente de violencia en cuanto abusos en perjuicio de población de las comunidades originarias, según ha profundizado Arze Aguirre. Villava demostró que el sistema de turnos forzados iba en contra del interés público por favorecer actividad privada. Combinando argumentos lascasianos y del liberalismo presentó las alternativas de la educación y labor más productiva.

El fiscal y protector enfrentó al influyente gobernador potosino Francisco de Paula Sanz y su asesor el criollo paraguayo Pedro Vicente Cañete. En dicho debate, Villava preparó impactantes escritos no sólo en 1793, sino en 1795, 1796 y 1797. El esfuerzo del íntegro fiscal y protector detuvo, hacia 1798, el intento por incrementar el servicio obligado mediante la “nueva mita” ordenada en Chayanta. En esas faenas, permanecería hasta 1802.

Cabe destacar, siguiendo la Tesis Doctoral de Leona Ruth Auld, que al mismo tiempo de estar embarcado en tal discusión, Villava fue docente y director de la Academia Carolina de práctica forense, que acogía a aspirantes a títulos jurídicos. Ese cargo complementario lo tuvo, igualmente con notable incidencia, desde 1795 hasta 1799.

Ya de docente en Huesca, Villava se embarcó en escritos económicos y políticos. Postuló, informado de transformaciones en el contexto, que el ideal era una “monarquía moderada” y la libertad ciudadana. Maduro, según enfatizaran su biógrafo Levene, Auld y Arze Aguirre, volvería a esas lides redactando visionaria propuesta en 1797, de circulación manuscrita en los ámbitos chuquisaqueños y vecinos. Sus rivales, consideraron “sedicioso” al referido texto.

El planteamiento de Villava intitulado “Proyecto político de reforma en el gobierno de España”, lo enfocó Levene, y de él existe un manuscrito en el Archivo Nacional de Bolivia, Sucre, que Auld revisó. Constituye un plan de transformaciones políticas, judiciales, financieras y culturales. Se trata de recomendaciones que, sin eliminar la monarquía ni la religión, y reconociendo el “espíritu de la libertad”, permitan contrarrestar la revolución. El argumento conductor, que tuviera gran impacto era que el deber del gobierno es sobre todo optimizar las condiciones de la población. Subrayó que la ciudadanía comprometida tenía que evitar la insurrección, que estalla cuando se tolera la ilegalidad y los excesos. Desde la dinámica Charcas, en referencia a la situación colonial, advirtió que si España no adoptaba correcciones, América sería “independiente”.

Las medidas planteadas por el fiscal y catedrático son de gran significado. Como complemento de la monarquía, debía crearse un Consejo Supremo de la Nación, incluyendo representantes de España y América, el cual se encargue de designar al sucesor del rey entre sus parientes cercanos, así como de redactar leyes especialmente referidas a lo tributario y financiero en analogía a una república. Dicho órgano velaría por la “seguridad pública”, coincidiendo con los ministros de la corona. Para ello sería elegido cada tres años y medio en las provincias peninsulares y las colonias. La vía propuesta era la elección y conformación en las ciudades de juntas parroquiales; a base de éstas se elaboraría listas de cada provincia y procedería al sorteo de cuatro componentes respectivos que pasarían a constituir el poder legislativo. Chuquisaca o La Paz, por ejemplo, tendrían ese número de representantes. En el Consejo participarían laicos y religiosos, éstos últimos sin sobrepasar un tercio del total; y los peninsulares y americanos estarían en condiciones de igualdad.

De modo adicional insistió que la ley es garantía del gobierno por encima del ejército, debe ser única normativa de toda la población y la tienen que administrar autoridades idóneas. Acerca de lo económico, prescribió se reduzca los gastos públicos y los tributos. Así como que la esclavitud sea reemplazada por trabajo remunerado. La educación, no menos importante, habría de transformarse desde la elemental hasta la universitaria, superando la especulación y retórica vacía, mediante fomento a las ciencias, la historia y la política. Esperanzas que cifró en una formación orientada a la resolución de problemas.

Específicamente, para América cuestionó las medidas borbónicas centralistas y sugirió eliminar los virreinatos potenciados estratégicamente y que se volvieron despóticos. A partir de su vivencia mocionó que fuesen las audiencias las que apliquen las órdenes superiores y propongan los nombres de alcaldes mayores en sustitución de los subdelegados resistidos a nivel de los partidos locales.

La síntesis apretada del “Proyecto político” de Villava permite ponderar su significado. Influyó en catedráticos y estudiantes de la Academia Carolina y la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca. Ecos del plan se capta no sólo en la toma política temporal de la Audiencia, sino en otros movimientos revolucionarios de 1809 y 1810.

Sus ideas cobraron mayor fuerza, ha recordado Ramiro Condarco Morales, cuando se produjo la invasión napoleónica a España y el monarca abdicó. Su visión de la Audiencia como unidad de gobierno pleno y abierta vocación social, a su vez, todavía invita a continuar pensando.

Dr. Raúl Calderón Jemio

Director de la Carrera de Historia – UMSA

SINOPSIS

Nace en Zaragoza en 1747 en una familia de magistrados, estudia leyes en la universidad de Huesca

En 1785 es elegido Rector de la Universidad.

En 1789 es nombrado fiscal de la Audiencia de La Plata

Antes de su viaje dirige el juicio de residencia (proceso obligatorio cuando un alto funcionario terminaba su gestión) del virrey del Campo, al que quiere impone fuertes multas.

En Charcas, en los años 90, dirige la Real Academia Carolina de practicantes Juristas, dándole una orientación liberal.

En 1800, aquejado de sordera y otras dolencias se jubila.

Como protector de naturales (originarios) llevó adelante una inflexible campaña contra la mita de Potosí; así como de la libertad de los esclavos.

Su lucha contra la mita le granjeó la enemistad de los azogueros (propietarios de minas), el intendente Francisco de Paula Sanz y su asesor Pedro Vicente Cañete.

Los independistas americanos reconocieron que estuvieron en deuda con él y sus enseñanzas.

Cambio.- Juana Azurduy, la olvidada de la revolución del 25 de mayo

Si bien el protagonsimo político de la noche del 25 de mayo pertenece a los hermanos Zudañez, la presencia de Manuel Asensio Padilla y de su esposa Juana Azurduy se hace relvenate cuando se inicia la Guerra de la Independencia, es por eso que hacemos un pequeño recordatorio de la formación patriótica de la heroína.

Doña Juana Azurduy, luego de la triste pérdida de su esposo, partió al exilio en Salta, donde el caudillo martín Güemes le dio refugio y apoyo.

Lastimosamente al morir este valiente luchador argentino, Juana volvió a quedar en el desamparo.

Producida la independencia de Bolivia, decidió regresar a su Chuquisaca natal, sin embargo por la pobreza en que se encontraba escribió al gobierno argentino para pedir ayuda para su retorno.

Su patria, razón de sus luchas y sacrificios que incluyeron a su esposo y sus hijos, al fin era libre  y deseaba pasar sus días finales en ella.

Llego a Chuquisaca en octubre de 1825 pero nadie la recordaba, era como si su vida no hubiera existido, los comkpañeros de su tiempo ya no estaban y otros, desconocidos en el tiempo de la lucha guerrillera, eran los que gobernaban. Quién se anotició de su presencia y fue a conocerla porque sabía de su valor y lucha inclaudicable, fue el Libertador Simón Bolívar, que llegó a su vivienda junto con el mariscal Antonio José de Sucre.

Ella lo recibió con humildad y ni siquiera mencionó sus batallas y triunfos, al contrario se sintió honrada de estar frente a los libertadores.

Bolívar, impactado por la pobreza en que vivía la guerrillera expidió un decreto en el que le asigno una pensión vitalicia de 100 pesos mensuales y la reposición de sus tierras que habían sido confiscadas por los realistas después de la batalla de La Laguna, en que murió Manuel Asencio, su esposo.

La pensión le fue pagada por algo más de dos años, pero en 1827 el Estado se olvidó de dársela por sus penurias presupuestarias.

El mariscal Andrés de Santa Cruz, pese a la bonanza tampoco se la repuso.

Juana tuvo que reducir al mínimo su economía y se mudo a un pequeño cuarto de tercer patio, ella vivía sola, alguna vez la visitaba su hija.

Juana veía pasar la política desde el anonimato, veía como los políticos republicanos en el fondo eran realistas de viejo cuño.

La paz le llegó con el nacimiento de su nieta, a la que se dedicó a cuidarla.

Belzu la conoció en 1848, anoticiado de su valiente comportamiento guerrillero, cuando fue presidente, sabiendo la pobreza de la heronía el repuso su pensión.

Al igual que casi todos los guerrilleros sobrevivientes, como el Moto Méndez, Juana reconoció en Manuel Isidoro Belzu los ideales políticos por los que lucharon.

Al subir el dictador civilista José María Linares, Juana encontró que otra vez le había quitado su pensión para siempre.

Juana tuvo que vender su pequeña finca para subsistir sus últimos años.

También por motivos económicos su hija y su nieta se fueron de Chuquisaca y ella quedó nuevamente en la mayor soledad.

En su pobreza el dio cobijo a un niño abandonado, el hijo de su sobrina llamado Indalecio Sandi.

En el volcó todo su amor, fue su confidente, amigo y aliado, a él le contó su vida guerrillera con lujo de detalles.

Sandi compartió con ella su infortunio hasta cerrarle los ojos para siempre.

La guerrillera inmoló todo por la patria, vida, fortuna y amor.

SINOPSIS

12 de julio de 1871, nace Juana Azurduy en Chuquisaca en medio de las convulciones del levantamiento general de indios de los Katari y Amaru

Muy pequeñas ella y su hermana menor Rosalia quedaron huérfanas de madre, Eulalia, mujer de clase popular, su padre, Matías, de origen español, se fue con ellas al campo. Juana aprendió a cabalgar con maestría con él.

Al poco tiempo muere Matías y las niñas Azurduy quedan en total horfandad

A los 17 años Juana se libera de la tutela de la familia Azurduy que no la quería por el origen popular de la madre, y retorna al campo con su hermana para trabajar la tierra y administrar sus bienes.

Juana conoce a Manuel Asencio Padilla y contraen matrimonio el 8 de marzo de 1805.

25 de mayo de 1809, participan de la revuelta charqueña que inicia la guerra de independencia.

14 de septiembre de 1810, Manuel Asencio se une a las tropas de Esteban Arce.

1812, Juana Azurduy se incorpora a la guerrilla en calidad de soldado.

Cambio.- Un héroe poco conocido del 25 de mayo: El Quitacapas

Las revoluciones independistas americanas están llenas de personajes contradictorio que oscilan entre el heroísmo y la delincuencia, Franciso Ríos, conocido como “El Quitacapas” peude ser el pardigma de estos personajes. Develado en la hitoriografía por Gunnar Mendoza, ahora Mario Castro Torres le sigue la pista hasta desaparecer.

Francisco Ríos es un importante personaje de la Revolución del 25 de Mayo de 1809 en Chuquisaca, que es muy poco valorado por ser a la vez héroe y criminal. Nace el 2 de Abrl de 1782 en Río de Janeiro. Se encuentra en Buenos Aires en 1788. Hacia 1800 participa en la defensa de Arica contra los ingleses. Muy probablemente en esos años ingresa al hampa, pues en 1804 ya es un conocido y temido criminal. Se casa con María Antonieta Saavedra.

En 1804 Ríos es cómplice de Tomás Rodríguez Palma, a quien vende lo que roba. En uno de sus atracos hiere gravemente a un sobrino del Gobernador, por lo que es encarcelado y torturado. En 1805 se descubre que Rodríguez Palma es un revolucionario, quien junto a José Ramón de Loayza y Pedro Murillo planea lanzar el siguiente año una insurrección independentista (que busca establecer una república) en La Paz y Cuzco. En ambas ciudades se logra atrapar a los insurgentes, pero mientras en Cuzco son procesados y ahorcados, en La Paz son ‘indultados’ por medio de sobornos desembolsados por Loayza al Gobernador. Así, los revolucionarios paceños salvan su vida y recobran su libertad… menos Ríos, el cual permanece encarcelado en el cuartel de La Paz hasta 1808.

El 13 de Octubre de 1808 Ríos escapa y obtiene el indulto con ayuda de Ramón de Loayza, quien consigue que sea nombrado nada menos que Alguacil en Yungas. El que un criminal recién perdonado se convierta en jefe de policía no tiene nada de casual: Loayza se encuentra reclutando todo tipo de gente para la planificada Revolución de La Paz de 1809 y Ríos le parece útil por su destreza en el manejo de armas. Pero Ríos sólo es un emisario: regresa a La Paz y luego pasa 15 días en Cochabamba para después convertirse en mayordomo de las haciendas yungueñas de José Ascarrunz (un revolucionario aliado de Loayza). Sin embargo, a principios del año 1809, Ríos ‘le rompe la cabeza a una mujer’ y debe salir de Yungas.

De esta manera Ríos es enviado a La Plata (Chuquisaca) a apoyar al revolucionario cuzqueño Antonio Paredes. Llega a Chuquisaca poco antes del 25 de Mayo recibiendo órdenes de Paredes. Cuando estalla la Revolución Ríos le arrebata valientemente el sable a un oficial español y se convierte, de forma inesperada, en el líder y héroe de los cholos, una parte significativa del pueblo sublevado, probablemente con decenas de hombres bajo su mando. Una vez consumado el triunfo, Antonio Paredes y Antonio Álvarez de Arenales ‘compiten’ por el cargo de Comandante de Armas; triunfa Àlvarez, por lo que Francisco Ríos se pone bajo su ‘protección’. Durante las siguientes semanas, Ríos aprovecha su posición de poder y recibe 4000 pesos para que sus hombres ‘aclamen al Obispo’; sin embargo prefiere embolsillarse la mayor parte y dejar Chuquisaca.

Ríos se dirige a La Paz. Al pasar por Sicasica se encuentra con José Antonio Medina. Cuando finalmente llega a la ciudad del Illimani donde es vigilado muy estrechamente, por esta causa resulta siendo más que una ayuda es un estorbo para los revolucionarios paceños. Por este motivo deja La Paz pocos días antes del 16 de Julio y va otra vez a Chuquisaca. En Ayoayo se vuelve a encontrar con Medina, quien le reclama por irse justo cuando la revolución está a punto de comenzar, pero Ríos prosigue su camino y cuando llega a Oruro el 20 de Julio, es encarcelado: las autoridades saben que tiene vínculos con los revolucionarios y temen que siga propagando la insurrección. Ríos permanece en prisión durante nueve meses, tiempo en el cual las revoluciones son vencidas definitivamente.

Ríos es enviado a La Plata para ser juzgado, pero es liberado por el Primer Ejército Auxiliar Rioplatense que ocupa Chuquisaca luego de la batalla de Suipacha. La plebe lo libera de la cárcel y le devuelve su rol de líder popular. Durante los siguientes meses, Ríos aprovecha de nuevo su poder extorsionando, robando e incluso liberando presos peligrosos (p.e. violadores) de la cárcel. La situación llega a un punto que los mismos revolucionarios llegan a temerle y le preparan una trampa: le comisionan para ir a atrapar al Gobernador Nieto, a quien Ríos odia, pero los soldados de su misma escolta lo arrestan y llevan a Potosí.

Luego, se le ofrece a Ríos su libertad a cambio de enrolarse en el ejército. La Compañía de Pardos, a la que pertenece, participa en la batalla de Guaqui (20 de Junio de 1811), donde probablemente Ríos muere, pues no se vuelve a tener noticia de él.

Escrito por: Lic. Mario Castro Torres / Historiador

Fuentes consultadas

1804 Compulsoria de Don Tomás Rodríguez Palma [hecha por] José Pimentel. ABNB EC AD 1804 Nº 48.

1809-1811 Causa criminal seguida de oficio por el alcalde ordinario de la villa de Oruro contra Francisco Ríos, alias el Quitacapas, por vago, malentretenido y otros crímenes. ABNB ALP EM Nº 12.

PROTAGONISTAS

La Audiencia de Charcas

Tribunal del Rey

La  Audiencia ocupó uno de los manzanos esquineros de la Plaza Mayor (hoy 25 de Mayo), sobre la actual calle Audiencia.

La casa en que funcionóm, en la fundación de la coidad fue propiedad de Gómez de Solis y en 1561 eran de Fernándo de Zárate y Luisa de Vivar.

A los años 20 del siglo XVII había pasado a propiedad de Bernardo y Pablo Meneses.

Luego pasó a ser propiedad del alto tribunal virreinal.

Hoy está en manos privadas. (Barnadas / DHB)

Gobierno revolucionario

Primera época de libertad

La capital polítca de Charcas y sede de la Audiencia fue presa de una asonada; sosegados los ánimos y depuesto el presidente García Pizarro, se hizo cargo del gobierno el Regio tribunal.

El gobierno del tribunal duró siete meses, durante los cuales un pequeño grupo de vecinos fuertemente inficionados de ideas separatistas, llevó a cabo una profunda siembra de sus ideas, contando para ello con el apoyo de los oidores y el respaldo del pueblo. El único freno que tuvieron fue de los intendentes vecinos (Estanislao Just / DHB)

Cambio.- Hualparrimachi

Juan Hualparrimachi era un joven que se presentó ante los esposos Padilla y se propuso para integrar sus fuerzas. Desde el primer momento quedaron éstos muy impresionados por la apostura y la inteligencia de este joven.

Pero mucho más sorprendente fue cuando fueron desentrañando la genealogía de Hualparrimachi, éste afirmaba, y nada lo desmentía, ser hijo natural de Francisco de Paula y Sanz, quien había gobernado Potosí, al servicio del rey de España, durante varios años, haciéndolo con probidad y acierto, lo que le ganara un considerable prestigio en la ciudadanía. De Paula Sanz era, y esto era sabido de uno y otro lado del océano, también hijo ilegítimo, nada menos que de un rey de España, Carlos IV.

Su odio al español provenía no sólo de su reacción ante la injusticia a que eran sometidos él mismo y sus pares, sino también, a nivel más personal, a la absoluta desconsideración con que su padre, quien fuera luego fusilado por Castelli al entrar en Potosí, había tratado a su madre, una bellísima indígena, quien, para completar una genealogía deslumbrante, era descendiente directa del inca Huáscar.

Ello no impidió que el arrogante español, luego de mantenerla amancebada durante un cierto tiempo, la abandonara más tarde en la miseria y la depresión que la llevaron a una muerte prematura.

Hualparrimachi se ganó prontamente la confianza y el afecto de doña Juana, que lo trató como a uno más de sus hijos, quizás como las señoras distinguidas de entonces trataban a sus criados preferidos.

Mientras que Manuel Ascencio, confiado en el ascendiente que el joven tenía sobre sus iguales y apreciando la habilidad letal que demostraba en el manejo de la huaraca, rápidamente le asignó el puesto de su lugarteniente.

Hualparrimachi era extremadamente valiente y eficaz en los encarnizados entreveros, y atacaba a sus enemigos con una ferocidad que impresionaba a propios y ajenos, lo que hizo que su fama, aumentada por los relatos idealizados, se expandiera por la región. Pero tan sorprendente que parecía descabellado, Hualparrimachi era, entre tanto odio y devastación, poeta. Y los tiempos han demostrado que sus poesías, redactadas en quechua, tenían talento:

¿Es verdad, amada mía que dijiste, me voy muy lejos para no volver?.

Enséñame ese camino, que adelantándome, lo regaré con mi llanto.

Cuando me digas del calor del sol, mi llanto, en nube convertido te hará sombra.

¡Hijo de la piedra! ¡Hijo de la roca! ¿Cómo me has dejado?

Una de las funciones que Manuel Ascencio le asignaría a Hualparrimachi fue la de colaborar con doña Juana en la custodia de sus hijos.

Extracto del libro de Mario “Pacho” O’ Donnel, “Juana Azurduy, La Teniente Coronela”.

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Acerca de Nélida Sifuentes
Dirigenta sindical, política (MAS-IPSP), senadora del Estado Plurinacional de Bolivia (2010-2014), exvicepresidenta de la Cámara de Senadores y actual candidato a senadora en representación de Chuquisaca, por el proceso de cambio que lidera Evo Morales.

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